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Paul
McCartney lanza el álbum "The Boys of Dungeon Lane"
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El
exbeatle acaba de publicar su decimonoveno disco de estudio como solista.
Dingle
quizás no sea hoy un barrio duro de Liverpool, pero desde la mirada
de Paul McCartney, el recuerdo de una zona difícil (hace setenta años
atrás) y la vindicación de ese lugar que, a pesar de todo, era el hogar
de muchos, es un magnífico ejemplo de lo que representa su flamante
álbum, The Boys of Dungeon Lane. El origen de Ringo Starr, uno de sus
hermanos de música, es Dingle. Paul quiso viajar en el tiempo, evocar
esa niñez y juventud y plasmarla en una canción, “Home of Us”, que sirvió
de anticipo del álbum.
Ringo
cuenta cuatro con el golpe de sus palillos y todo comienza. Pone, de
a ratos, sus corcheas demoradas sobre el tambor (esas que provocan un
movimiento de cabeza) y garantiza el swing de la canción. Los colores
que se pintan por encina, como un cielo, son las voces de Sharleen Spiteri
y Chrissie Hynde. El resto es McCartney con todo lo que tiene para decir
y para sonar.
The
Boys of Dungeon Lane, además de referir a una calle de Liverpool, es
un disco en solitario en el más amplio sentido. Porque toca casi todos
los instrumentos en la mayoría de los temas, porque camina por su niñez
y su juventud de un modo mucho más profundo que en cualquier disco anterior
de su extensa expresión solista. Porque se llena de preguntas y ensaya
respuestas en esa vida. Dialoga con sus padres, incluso en situaciones
previas a su nacimiento (“Saleman Saint”), tiene algún código secreto
con John Lennon, que sigue guardado (“Days We Left Behind”), o convierte
en canción las polaroids de un viaje a dedo con George Harrison (“Down
South”). Y con el joven productor discográfico Andrew Andrew Watt combina
nostalgia y novedad.
El
álbum es una construcción hecha ladrillo por ladrillo. Su presentación,
entre otros detalles, vino acompañada de una postal, con una fotografía
de juventud que lleva escrita parte de la letra de una canción y una
dirección de remitente que es la calle donde el bajista vivió durante
un par de años, en su niñez. Volver al barrio Speke, en recuerdos, nostalgias
y canciones. Volver para preguntarle a una chica si todavía se acuerda
de él.
Fuente:
lanacion.com